Puntadas de memoria (Homenaje a las mujeres de mi familia)

Puntadas de Memoria da título a un proyecto que sirve de homenaje a todas las mujeres que forman y han formado parte de mi familia.

Creo que los recuerdos son posiblemente el mayor tesoro sentimental que puedes albergar de un ser querido, y muchas veces, las historias de los antepasados se quedan sin contar a las futuras generaciones, cuando realmente merecerían un lugar en la biblioteca de cada casa. Conocer estas historias nos permite responder a la pregunta más básica de todas: saber de dónde venimos. Habla de la identidad y del origen y permite entender mejor nuestras costumbres y hábitos.

Dice Luz Gabás  que «Las raíces de una persona no son objetos físicos que se agarran a la tierra como las de los árboles». Las raíces se llevan dentro y se extienden a lo largo de nuestras terminales nerviosas y nos mantienen enteros. Van contigo a donde tú vas, vivas donde vivas … «

 

Puntadas de memoria

Con esta serie de piezas pretendo evocar recuerdos, hablar de otras generaciones y establecer conexiones a través de la contemplación de la imagen. Partir del archivo personal para generar obra artística es una forma de hablar de mi.

Los recuerdos almacenados durante generaciones nos hablan de una historia de sentimientos que conecta a todas las mujeres que me han antecedido, a los lugares que habitaron y a sus experiencias.

Admiro a todas ellas por el valor de superar las barreras que la sociedad les imponía (y aún nos impone). Barreras tan condicionantes para el desarrollo personal como la falta de acceso a la educación o al trabajo, en una sociedad tan acostumbrada a que las mujeres no tuviéramos nada interesante que contar.

mujeres de mi familia

 

Siento que todas me fortalecen y explican mucho de lo que soy y de lo que hago, de como me muevo en el mundo. Conocer mi linaje es buscar respuestas profundas. Con estos datos me es más fácil entenderme y entender todo lo que implica mi vida. Ellas son mi pasado, una mezcla de historias entretejidas, de las cuales nací yo.

De algunas he heredado el poco sentido de la orientación y un capacidad casi nula de retener información que no me interesa. Siempre se me olvida el número del parking o los cumpleaños de mis seres cercanos y jamás tomo la dirección deseada cuando salgo de una tienda.

Esas mujeres tienen atributos innumerables: las hay inteligentes, desinteresadas, viscerales, amables, despistadas, etéreas, valientes, soberbias, curiosas, negativas, realistas … … Desde niña me ha gustado sentarme a escuchar las historias que todas ellas tenían y tienen que contarme.

 

Las mujeres de mi familia

Me llamo Teresa, igual que mi madre y que mi bisabuela

Decían de mi bisabuela Teresa que era una mujer muy lista. Todos sus hermanos estudiaron pero ella, al ser mujer, no tuvo esa opción. Se casó tarde para la época y tuvo dos hijos: mi abuelo Francisco y mi tío Santos. Se quedó viuda muy pronto y tuvo que venderlo todo para que sus hijos pudieran estudiar. Uno fue médico y otro juez. Ellos la querían mucho. Tenían una relación preciosa. Hay cartas que se enviaban en las que se nota el amor que se tenían. Mi tío Santos enfermó de tuberculosis así que mi abuelo no opositó hasta que no falleció su hermano para poder estar cerca de él y cuidarlo.

 

 

Mi abuela Juana

Yo me parezco a mi abuela Juana. Ella fue costurera. A veces, al pasear por el pueblo, alguna mujer mayor me ha dicho… …

– Tú tienes que ser nieta de la Juanita porque te pareces mucho a ella. Con esa carita tan bonita y tan morena.

Y es que resulta que mi bisabuelo era gitano. Me cuenta mi madre que cuando me vio por primera vez pensó … …

– Uy, es igual que mi suegra!

Mi abuela tenía un taller de costura junto con mi abuelo que era sastre. Juntos hacían trajes para hombres.

Mi abuela Juana, mi tata, mi tía Juani y las costureras.

 

 

Mi abuela Concha

Esta pieza se llama Concha como mi abuela materna. La he sacado de un bote de colonia que recuerdo de toda la vida en mi casa. Es un bote de cristal que lleva un sombrero de ala ancha por tapón. Siempre ha estado en la estantería del baño de mi madre.

Gracias a mi abuela materna aprendí a tejer cuando tenía 9 ó 10 años. Ella era una mujer de carácter. Nos entendíamos regular pero la quería mucho. Vivió siempre con nosotros. Recuerdo las primeras agujas de punto que me hizo su hermano Julián con unas ramas del naranjo que había en su huerto. A los 11 años ya sabía hacer punto y crochet bastante bien. Su madre se llamaba Eufemia. Me cuentan de ella que era una mujer poco cariñosa y bastante tosca.

Mi abuela Concha

 

Mi madre

Mi madre se llama Teresa, como yo y como mi bisabuela. Es hija única. Mis abuelos la tuvieron bastante mayores. No nos parecemos en casi nada pero de ella he sacado la rama artística y el amor por la naturaleza. En esta foto de abajo aparece mi madre con mi abuelo. Cuando paseaban por las calles del pueblo la gente pensaba que ella era su nieta.

mujeres de mi familia
Mi madre con su padre.

Este trabajo me ha guiado hacia un proceso creativo en el que investigo, cómo la obra artística puede dar lugar a piezas que son portadoras de una fuerte memoria emotiva, transportándonos a un pasado eminentemente femenino. Y es que desde niña he sentido una curiosidad innata por todas aquellas cosas que ya pertenecieron a alguien y por las historias que estas llevan implícitas.

La importancia de la memoria de los objetos me hace investigar en sus historias y en los secretos que guardan. Es así como un objeto antiguo se convierte en un desafío, ya que porta una memoria de lo indecible. De igual modo, la creación de mis obras de arte está marcada por el uso de lo femenino. Cada una de ellas intenta emular algún rasgo de la mujer representando un color, un pliegue o una forma. Sin embargo, no siempre vemos cuerpos femeninos, sino más bien, algo que nos lo recuerda.

Todo aquel que conoce mi obra sabe que me suele gustar incorporar objetos antiguos a la cerámica o bien inspirarme en ellos. En esta ocasión son objetos que han pertenecido a mi familia.

Mi madre Teresa.

 

Teresa

mujeres de mi familiaTeresa se llama esta figurita en homenaje a mi madre y a mi bisabuela. Este tipo de muñequitas de barro, según me han contado, las intercambiaban los lateros por hierros viejos.  Este oficio callejero, ya totalmente desaparecido, fue uno de los más importantes de la época de nuestros padres. ¡Niñaaaa, el lateeeero! Me contaba mi abuela que el hombre se sentaba en la acera de la calle y allí ponía su escueto y humilde taller. Su presencia en aquellos años nos da una idea de cómo se cuidaban los utensilios domésticos.

 

 

2 pensamientos en “Puntadas de memoria (Homenaje a las mujeres de mi familia)

  1. ¡Qué bonito!
    Me encanta comprobar que tu discurso sigue siendo tan auténtico y emotivo como lo es tu obra.
    Yo me defino como artista desde antes de nacer, y a veces noto que sin expresarlo, me creen presuntuosa. ¡Nada más lejos de la realidad!
    Más artistas con tu sensibilidad (alta)necesitamos.

    1. Muchas gracias por tus palabras generosas.
      Un beso grande.

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