Danaidas

Esta obra poblada de mariposas, es sin lugar a dudas, una poderosa alegoría del cambio y la transformación. La mariposa, a lo largo de la historia, ha sido un símbolo universal de la metamorfosis, un proceso profundo que representa la evolución, la renovación y la capacidad de la vida para reinventarse. Así mis mariposas de arcilla no solo capturan la forma de este insecto delicado y fugaz, sino que se convierte en un vehículo de reflexión sobre las transiciones que enfrentamos en la vida.

En primer lugar, la mariposa es un ser que pasa por una de las transformaciones más impresionantes en el reino animal: de huevo, a oruga, luego a crisálida y finalmente a mariposa adulta. Este proceso, conocido como metamorfosis, es un claro reflejo del crecimiento personal y de cómo cada individuo atraviesa etapas de cambio, muchas veces dolorosas o inciertas, para llegar a una versión más madura y libre de sí mismo. Mis mariposas nos invitan  a reflexionar sobre nuestra propia capacidad de cambio, de adaptación, y de superar las dificultades para alcanzar nuestra autenticidad.

La representación de la mariposa, entonces, va más allá de la belleza superficial. La ligereza de sus alas, con sus patrones y colores vibrantes, es un símbolo de la libertad que se alcanza luego de la transformación, un recordatorio de que, a pesar de la fragilidad que podemos experimentar en el proceso de cambio, hay una fuerza en nuestra capacidad de renacer y volar. Además, las alas de la mariposa, con su simetría y complejidad, nos invitan a reflexionar sobre la dualidad del cambio: por un lado, el contraste entre el dolor y la belleza, por otro, la inevitabilidad y la belleza del proceso mismo.

También quería abordar la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la transformación. El delicado equilibrio de una mariposa, que se presenta como un ser que puede volar libremente pero que también está sujeto a los cambios climáticos, a los depredadores y a las estaciones, simboliza la vulnerabilidad humana ante las circunstancias externas, pero también nuestra capacidad para encontrar un equilibrio interno. En este sentido, la mariposa en mi obra se convierte en una metáfora de nuestra lucha constante por adaptarnos, por crecer y por encontrar nuestra propia paz interior.

https://cnnespanol.cnn.com/video/michoacan-mexico-mariposa-monarca-ruta-oscar-contreras-llamado-tierra-cte/

https://www.nationalgeographic.es/animales/2024/10/nueva-estrategia-salvar-mariposa-monarca

 

¿Han escuchado el sonido que emiten las mariposas monarca cuando elevan el vuelo?

Es un sonido precioso y casi casi silencioso. Como si te acariciaran. Dejémonos acariciar por ellas. 

Podríamos ser como ellas, volar lejos y alto, para mirarlo todo desde arriba. Subir por encima de las flores y volver una vez hayan pasado las lluvias, la tormenta, el frío del invierno.

Podríamos ser una mariposa monarca, volar lejos y alto para tener una perspectiva diferente de las cosas, del mundo. Para mirar desde ahí arriba y saludar al sol. Para estar más cerca de otros insectos que se cruzan conmigo en pleno vuelo. De otras formas de vida

 

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