Después de más de veinte años trabajando bajo un nombre con el que nunca llegué a identificarme del todo, hoy comienzo una nueva etapa. Mi proyecto cambia y, a partir de ahora, se llama Cerámica Sensible.
Hace tiempo sentía que Fango ya no hablaba de mí. Aunque me ha acompañado durante muchos años y muchas personas me conocen así, lo cierto es que no fue un nombre que eligiera y hoy ya no me representa. Sus significados no conectan con mi manera de entender la cerámica ni con el lugar creativo en el que estoy ahora.
Estoy atravesando un momento de transformación profunda y necesitaba un nombre más claro, más ligero, más honesto. Más mío.
Este verano, además, recibí un mensaje informándome de que la marca Fango había sido registrada legalmente por otra persona y que debía dejar de utilizarla. Ese hecho terminó de dar forma a una decisión que llevaba tiempo madurando.
No vivo este cambio como una pérdida, sino como una evolución natural. Es una forma de decir —a mí misma y a quienes me acompañáis desde hace años— que crezco, que me transformo y que hoy elijo conscientemente cómo nombrar lo que hago y cómo quiero que se sienta.
Sé que este cambio puede generar cierta confusión. Tal vez a algunas personas les cueste encontrarme o acostumbrarse al nuevo nombre. Aun así, confío en que quienes han seguido mi camino lo seguirán haciendo ahora, bajo esta nueva identidad. Porque la esencia permanece.
Cerámica Sensible nace del deseo de habitar un nombre que hable del cuidado que pongo en cada pieza, del vínculo profundo con los materiales, de la escucha atenta al proceso, al error y a la belleza de lo imperfecto.
Porque la cerámica no es solo barro y fuego. Es emoción, cuerpo, intuición y ritmo. Es ese espacio íntimo entre las manos y el horno, entre la idea y el objeto. Es donde lo pequeño importa y lo sutil cobra fuerza. Es ahí donde me siento en casa.
A quienes me conocisteis como Fango, gracias por todo lo compartido. Hoy, con este nuevo nombre, os invito a seguir caminando juntos, desde otro lugar, con otra piel… pero con la misma esencia.
Gracias por estar, por acompañar y por sostener esta transformación.
